La Iniciación: una Visión Universal
La Iniciación es la base de las Tradiciones Espirituales, tanto de Oriente como de Occidente y es la forma en que un Alma decide emprender en una determinada encarnación la continuación consciente de su camino de retorno hacia el Padre Creador, es decir, la culminación del Plan Divino.

Ser un Iniciado es adquirir un profundo compromiso interno, es la señal de Amor que enviamos al Padre Creador para que nos reconozca en nuestra fuerza del Ser, expresada en la voluntad firme de asumir la aventura de la Luz.

Ser un Iniciado implica haber comprendido la importancia fundamental de la relación Maestro-discípulo, y entender que la Fe y la activación de la voluntad son los únicos mecanismos del Alma para establecerse en el Amor.

La Iniciación es la base del verdadero compromiso espiritual, y en su sentido más profundo, el compromiso de un Ser consigo mismo, expresado en la decisión de seguir un principio de amor y de guía. Convertirse en discípulo de un Maestro de Luz, para que a través de su Conciencia y del Sendero que éste representa, ser guiado hacia su Realización final en Dios.

La Iniciación, como manifiesto humano, se fundamenta en la aceptación del Maestro y de su guía, un Ser que se ha convertido en instrumento de Dios para asistir a las almas y señalar el camino de retorno.

Ser un Iniciado implica la conciencia de haber logrado el “encuentro”, la culminación de la etapa del “buscador” y el comienzo de la etapa definitiva del tránsito hacia la Realización.

Ser un Iniciado implica la consumación de una serie de eventos donde la vertiente de Luz expresada por el Maestro comienza a operar sobre la estructura espiritual del Iniciado en el trabajo de purificación y conexión.

La Iniciación es el contacto real con la Luz del Padre a través de la emanación del Maestro y del Linaje Milenario de la Luz. Es una condición o nivel de conciencia donde las viejas estructuras se derrumban, se comienzan a abrir nuevamente los conductos de conexión y se restauran en el Iniciado los sistemas más sutiles.

Ser un Iniciado es aceptar humildemente la Guía del Maestro, porque a través de Él se expresa nuestro propósito más elevado.

Ser un Iniciado es comprender que la disolución de nuestros aspectos inferiores, es la única tarea real del Alma.

Ser un Iniciado es permitirse observar nuestros tránsitos de vida con honestidad y capacidad de aceptación de nuestras experiencias asociadas a la inconsciencia, sólo con el propósito de purificar y sanar nuestro Ser.

Ser un Iniciado es entender con humildad que se ha decidido proyectar una expresión del ser más cercana a lo exacto, que nos distancia de las expresiones inferiores de la conciencia colectiva humana.

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