En el mejor de los casos, las técnicas tendrían un efecto moderado sobre el practicante y, al poco tiempo, las abandonaría como una propuesta que no le brindó lo que su alma solicitaba.
En el peor de los escenarios, el practicante aislado puede activar aspectos de sus registros pasados que no podrá manejar sin la asistencia de las esferas de Luz activas. Allí se generarán trastornos internos serios, que alejarán al practicante definitivamente de su propia Realización.
La Iniciación es la vía regia de descenso de la Fuerza Divina, y allí, una vez recibida esa Gracia Eterna, el aspirante que se disponga a realizar aunque sea un solo Kriya, estará activando la potencias de luz haciéndose que lo asistirán y guiarán en el recorrido hasta su Ser.